Tres goles a balón parado le dan el Campeonato de Europa a la Selección Sub-19 femenina

Los estudiosos de la obra de Pablo Picasso cuentan divertidos a veces como durante años los libros de texto gallo describían al malagueño como “un pintor francés de origen español, al que le gustaban los toros”.

La anécdota deja a las claras la profunda identificación con ambos países del inmortal creador andaluz, como unidas han estado francesas y españolas antes de la gran final del Europeo Sub-19 en un sentido minuto de silencio de homenaje a las víctimas de los recientes atentados en Barcelona y Cambrils.

También de Picasso cuentan que una vez tasó un garabato improvisado que alguien le pidió en una cafetería a un precio desorbitado pues, “no he tardado dos minutos, sino cuarenta años de trabajo en poder dibujarlo”.

La victoria de la Selección Sub-19 este domingo ante las galas, tampoco ha sido obra de 90 minutos, sino de seis años de finales (hasta cuatro en ese tiempo) perdidas en este mismo torneo, con generaciones que se quedaron sin título y que hoy han recibido una justa restitución en la victoria de sus compañeras.

El Seleccionador Pedro López ha repetido el mismo once que fue de la partida tres días atrás frente a Holanda y el comienzo ha asemejado a las nubes negras que este domingo han poblado la ciudad de Belfast.

A los tres minutos una rápida transición por el costado zurdo del ataque galo se convertía en un pase de la muerte que Mathilde Bourdieu mandaba al fondo de la portería de Noelia Ramos.

Era un fuerte golpe de inicio y la Selección se doblaba sin partirse para ir poco a poco recuperando la pausa en su juego de toque, dominante siempre desde el buen trato al balón.

Paula Fernández comenzaba a hacer de las suyas desde la parte diestra, Damaris Egurrola volvía a ser el faro que iluminaba el mediocampo español y el laboratorio de Pedro López volvía a funcionar.

Cinco minutos de locura en la parte final obraban el milagro que la Selección llevaba años esperando

Al filo de los veinte minutos un córner desde la parte izquierda era puesto en la caldera por Paula Fernández y cuando hay calor en el área siempre Patricia Guijarro es quien mejor se desenvuelve pisando brasas.

La mallorquina remataba casi desde el suelo para restablecer las tablas y dar paso a la mejor fase de juego de la Selección durante la primera mitad, que sin embargo hubo de sufrir un espectacular remate a la cruceta de Emelyne Laurent, la mejor en Francia.

Con todo igualado en la reanudación Francia intentaba meterle una marcha más al partido, pero esta vez las Sub-19 salían más prevenidas de la velocidad bleue.

El seleccionador galo realizaba un doble cambio, mientras que Pedro López daba entrada a Laura Pérez en sustitución de una cansada Paula Fernández.

Entrábamos así en el último cuarto de partido con Francia apostándolo todo a una contra que la vertiginosa Emelyne Laurent iba a hacer buena a falta de un cuarto de hora internándose por la izquierda y batiendo a Noelia Ramos en su salida.

No quedaba sino la heroica y la entrada de Ana Marcos significaba quemar las naves ofensivas con el cronómetro jugando en contra .
Aitana Bonamtí buscaba el peligro entre líneas con Lucía García echada a la izquierda y la estrategia como arma de alegría masiva en busca de un empate que parecía imposible.

Pero la épica ni el arte entienden de lógicas y en en cinco minutos de locura de locura, primero Damaris Egurrola y luego Patricia Guijarro cabeceaban sendas faltas laterales de Carmen Menayo para burlar al destino y hacer campeona a España.

Es la victoria de muchos años y generaciones encarnado en una memorable. Una hazaña rayana con el arte. Un triunfo picassiano.

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